domingo, 22 de abril de 2018

Refuerzo positivo


Mientras que en la entrada anterior se analizaba una conducta disruptiva y se diseñaba un plan de acción para ayudar al alumno a modificarla, hoy voy a presentar otra manera de reforzar conductas, pero esta vez las positivas para poder fijarlas. 

En el curso se nos pide diseñar una tarea de refuerzo positivo para trabajar el APOYO CONDUCTUAL.


En ocasiones, las conductas negativas son tan potentes y nos generan tanta ansiedad y frustración que somos incapaces de ver los millones de cosas positivas que hacen nuestros hijos o alumnos, me ha encantado esta propuesta pues me ha permitido valorar más las cosas positivas y fijarme menos en aquellas que al intentar corregirlas me restan tanta energía.

Para empezar, en la asamblea dijimos cosas que nuestra clase hace genial y las escribimos en la pizarra:



De estas elegimos 3 para reforzarlas durante una semana, fueron ellos quienes eligieron las que mejor, mejor, mejor pensaban que hacían:

La fila ( la prota de la semana debía ir la primera y el resto en fila muy derechitos, sin colarse ni empujar).  
Sacar la agenda (cuando llegan a clase deben sacar su agenda  de la mochila y dejarla en la mesa para que la profe vea si hay algún mensaje).
Comer la merienda (tranquilitos, sentados en su mesa y al terminar dejamos recogida la clase y los papeles a la papelera). 

Expliqué que nos fijaríamos en lo fenomenal que hacíamos estas tres cosas y que al terminar el día pensaríamos cómo lo habíamos hecho y si nos había salido geninal pondríamos una estrella verde y si nos habíamos despistado un círculo rojo.

Hicimos un mural que colgamos en el corcho de la clase  y "la prota" ponía la estrella o el gomet rojo. El mural contaba con apoyos visuales (pictogramas para ayudar al alumno TEA a identificar este momento, se le indicaba en sus comunicadores con pictogramas y se le llevaba al corcho para que lo viera).



Los peques estaban supermotivados y si a alguno se le olvidaba sacar la agenda los otros le decían: "sácala para poner la estrella" o se colocaban unos a otros en la fila (solo el jueves pusieron el gomet rojo, estaban muy nerviosos y había niños que no venían a la fila al terminar el recreo).

Ha sido una experiencia muy positiva y divertida que me ha hecho reflexionar sobre mi práctica docente y como  madre, a buscar y reforzar lo positivo. 

¡Os invito a probarlo!.

Análisis de conducta


Como comentaba en la entrada anterior la nueva tarea del curso
consiste en analizar las causas de una conducta disruptiva. Me he centrado en la conducta de uno de mis alumnos. Según la definición de Emerson  (1995)  que la entiende como "una conducta culturalmente anormal de tal intensidad, frecuencia o duración que es probable que la seguridad física de la persona o de los demás corra serio peligro, o que es probable que limite el uso de las oportunidades normales que ofrece la comunidad, o incluso se le niegue el acceso a esas oportunidades"  impide el acceso a oportunidades que recibe el resto de la clase.

Es un alumno TEA al que a veces le cuesta entrar en el aula y seguir la rutina de bienvenida que sigue el resto.
He intentado hacer un análisis de la situación que explico en la siguiente presentación "rutina de bienvenida"
Y explico el plan de acción llevado a cabo a través de este panel interactivo.


Aunque ha sido una semana bastante difícil hemos conseguido pequeños progresos, ha puesto el abrigo en su percha y en algún momento se ha sentado en la silla a ver un libro. La recompensa que obtenía era el halago, besitos (que le encantan) y el refuerzo positivo: ¡Muy bien "cariño"!¡eres un campeón!. Siempre desde el apoyo incondicional, aunque no lo consiguiera leíamos la secuencia de pictogramas una y otra vez para que la interiorizara y pueda autorregular su conducta. El objetivo es guiar el aprendizaje de una rutina que el resto de compañeros más o menos consiguen llevar a cabo autónomamente.








sábado, 21 de abril de 2018

Normas, límites, modificación de conducta, disciplina positiva....¿¿¿¿????

¿¿?? Así es como nos sentimos muchas veces como padres, educadores a la hora de educar en la responsabilidad a nuestros hijos. Hoy asistía a la presentación del libro "Padres formados, Hijos Educados de Leticia Garcés (altamente recomendado), la autora hablaba del tema y nos decía que la sobre-protección era un maltrato para los niños pues les estábamos obligando a que nos necesiten SIEMPRE y que hemos de intentar educarles para que no nos necesiten, para que nos cuenten lo que les ha pasado y cómo lo han solucionado (estar ahí para escucharles, para apoyarles pero no para solucionarlo por ellos).

En clase, como maestros quizá es "un poco" más fácil (perosonalmente a mí con 28 me han funcionado cosas que no me han funcionado con 1 en casa)...en nuestras manos hay un número elevado de niñ@s y para que la convivencia, el funcionamiento del aula y para que el aprendizaje se den, son necesarias unas NORMAS que el alumnado debe conocer y entender. Estas se interiorizan a través de las rutinas, la imitación (aunque también es cierto que muchas veces imitan las conductas no deseadas) y ahí es donde empieza esta tarea que se nos propone:

"Análisis de una conducta disruptiva, haciendo un análisis de la situación y elaborando un plan de acción para erradicarla". Y desarrollaré en la siguente entrada.

El tema de fijar las normas de la clase era algo que me preocupaba bastante antes de empezar el curso, mis alumnos de este año se enfrentaban por primera vez a la vida del centro educativo, solo 3 del grupo habían acudido a escuela infantil. La incorporación a la escuela suponía para ellos separarse de su figura de apego por primera vez, aprender a convivir (con todo lo que ello conlleva) en y con un grupo de iguales y tener que hacer muuuuuuchas cosas que anteriormente no hacían. Todo un reto para estos pequeñines de 2 y 3 años.

 El libro de la clase de David


Buscando ideas encontré "Monsters manners", del blog Growing Kinders del que usé la idea y las imágenes de los monstruos. Y un cuento "When Monsters go to School".  Decidí adaptar la versión y hacer un cuento para la clase " El libro de la clase de David"  que de vez en cuando contamos y nos ayuda a recordar las normas de la clase.



viernes, 6 de abril de 2018

Imagínate...poniéndose en la piel de una persona TEA

Hoy leía en los apuntes de la formación este fragmento de la doctora Judith M. LeBlanc, Ph.D. University of Kansas Imagine gat it must be like...

Lo podéis encontrar en el manual de Educación inclusiva, personas con trastornos del espectro autista.  

IMAGINA...

  • Imagina que vives en un ambiente en el que nadie te habla directamente, pero hablan de ti en tu presencia.
  • Imagina que los niños se burlan de ti en la calle y los adultos te miran fijamente y murmuran a tus espaldas.
  • Imagina que las personas te cogen del brazo, te sacan a la calle, te meten en un coche y nunca te dicen a dónde vas a ir o qué vas a hacer cuando estés allí.
  • Imagina que vives y vas a la escuela en lugares controlados por personas que nunca te dejan ir solo a ningún sitio.
  • Imagina que estás en la escuela y año tras año los maestros sólo te preguntan tontadas como ¿Qué color es éste? o ¡señala tu nariz!...aunque tengas 18 años.
  • Imagina que las personas siempre interrumpen tus intentos de hacer algo y lo hacen por ti.
  • Imagina situaciones en las que tú intentas decir que estás enfermo y nadie te entiende.
  • Imagínate en tu casa, abres el frigorífico y miras dentro y alguien corre hacia ti, asegurándose de que no coges comida.
  • Imagina que vives en un sitio en el que las personas constantemente se quejan de ti o hacen chistes en tu presencia.
  • Imagínate escuchando constantemente a las personas hablar sobre lo que no puedes hacer.
  • Imagínate a ti mismo como una persona que existe, pero que ante los demás pareces existir tan sólo como un tema de conversación.
  • Imagínate escuchando a los profesionales describiendo tus limitaciones delante de ti, como si tu no pudieras entender.
  • Imagínate que eres un adulto aprendiendo a hacer un trabajo productivo y tus instructores te tratan como a un niño.
  • Imagina que no eres capaz de decir que preferirías ver un programa de televisión diferente al que los demás están viendo.
  • Imagina que las personas sólo tienen expectativas sobre tus conductas inapropiadas.
  • Imagina que nunca has podido tomar ni la más mínima decisión personal, aunque seas un adulto.
  • Imagina situaciones en las que nadie te pregunta qué preferirías hacer o incluso comer...

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